Marcando tendencia 

Estudio exploratorio sobre el Reciclaje Alternativo de Residuos Sólidos Urbanos en la Comunidad de Madrid

A continuación os traigo esta investigación realizada en 2006 para la Universidad Complutense de Madrid. 

El objetivo de esta investigación es arrojar luz sobre un fenómeno cada vez más presente en la vida cotidiana de las grandes ciudades:  el Reciclaje Alternativo de Residuos Sólidos Urbanos. Se ha pretendido abordar la problemática de cómo los distintos actores sociales reutilizan los residuos que genera la sociedad de consumo en el contexto de una metrópoli como Madrid. 


El hecho fundamental que justifica el interés por las formas alternativas de reciclaje y reutilización es la constatación a partir del informe 2006 de Greenpeace sobre La situación de las basuras en España de que los residuos contemporáneos son cada vez más aprovechables para una posterior reutilización. Hemos indagado sobre las formas alternativas de reciclaje que desde hace tiempo han sido puestas en marcha y los motivos que mueven a las personas que las llevan a cabo. Lo que da relevancia al fenómeno de la reutilización alternativa es que es protagonizado por gente provenientes de sectores muy distintos y con intereses muy diferentes.

Objetivo

Nuestra investigación se ha centrado en el objetivo de conocer las motivaciones de las personas que recuperan residuos (propios o ajenos) y los reutilizan en beneficio propio (individual o colectivo). El interés estaba en analizar cuál es la relación entre las motivaciones de los recicladores y la posición (social, económica y cultural) que ocupan estos en una sociedad occidental dentro de un contexto urbano como Madrid

El estudio realizado es de carácter exploratorio. En nuestro país no existen estudios específicos sobre este tema debido a que el fenómeno no tiene aún la envergadura que ya ha alcanzado en otros. La intención es que pueda servir de punto de apoyo a posteriores investigaciones. En consecuencia, la metodología utilizada ha tenido como fin desarrollar una tipología de conceptos sobre formas alternativas de reciclaje y los grupos que las desempeñan.  


Investigación

En una primera fase, procedimos a la documentación y recopilación de material sobre el fenómeno del reciclaje alternativo (libros, páginas-web y documentales de televisión) con el fin de desarrollar una tipología de residuos, formas de reutilización, importancia económica, etc.

En una segunda fase, se ha contrastado esa tipología con otra que se refería a las personas que reciclan y los motivos del reciclaje. Las técnicas de obtención de información que se ajustaban a las posibilidades de esta investigación eran las entrevistas focalizadas en los aspectos motivacionales del fenómeno. Con ello se ha pretendido aportar información relevante y concreta que posteriormente ha sido sometida a análisis y comparación. Se ha atendido a los criterios de representatividad, heterogeneidad y accesibilidad, realizándose entrevistas a cuatro perfiles: 

1) Chatarrero para el que el reciclaje es un oficio.

2ª) Mujer que vive en la calle y que recupera y reutiliza por subsistencia.

3ª) Un profesor de tecnología en un colegio público cuyo tiempo libre lo dedica a la elaboración de "compost".

4ª) Persona que emplea estrategias de consumo alternativo de recursos por motivos ideológicos (freegan). Se accedió a él por vía de Ecologistas en acción

Informe

Este informe se compone de: 

a) Un breve marco teórico en el que se da cuenta de la situación de los residuos en España y del surgimiento de iniciativas extra-oficiales para atajar el problema de su crecimiento.

b) El análisis de los conceptos y la tipología de los actores sociales desarrollados en la investigación.

c) Las conclusiones sociológicas a las que hemos llegado a partir del análisis. 

d) La bibliografía y el resto de materiales utilizados.  

Marco teórico conceptual

La recuperación de residuos urbanos por parte de particulares no es, en absoluto, un fenómeno nuevo. Antes de que los residuos fueran recogidos por camiones municipales, existían traperos, basureros, chatarreros, cartoneros y chamarileros encargados de hacer desaparecer la basura. En la medida en que la explosión del volumen de basuras ha alcanzado niveles impensables en España hace tan sólo 20 años, son visibles los grupos de personas que recuperan y reutilizan residuos al margen de los sistemas que las distintas administraciones disponen al efecto. En este estudio hemos entendido por residuo "cualquier sustancia u objeto del cual se desprende su poseedor, o tiene la obligación de desprenderse, según las disposiciones legales en vigor" (Directiva Comunitaria 75/442/CE) y por residuo sólido urbano (RSU), las basuras domésticas y el resto de desechos generados dentro de una población cuya responsabilidad de gestión corresponde a los municipios. Asimismo, hemos considerado reciclaje alternativo aquel que se lleva a cabo no a partir de un plan sistemático ejecutado por cualquiera de las administraciones públicas sino como iniciativa personal sea cual sea su motivación.

Es importante destacar a su vez la existencia de residuos de carácter vital, que son aquellos que se producen como consecuencia del crecimiento, desarrollo y muerte de los seres vivos con exclusión del ser humano. Dentro de este tipo de residuos es destacable el proceso del compostaje. Se define compostaje como el proceso realizado sobre un residuo biodegradable con el propósito de transformar este residuo en un compost de buena calidad para mejorar el suelo y con el objetivo de minimizar el impacto sobre el Medio Ambiente de las emisiones al aire y lixiviación a las aguas superficiales y subterráneas, así como el impacto sobre la salud.

Las transformaciones de la sociedad española durante las últimas décadas y la implantación del Estado de Bienestar han supuesto el crecimiento de la clase media y del poder adquisitivo de las familias y, en consecuencia con los modos actuales de vida, se ha incrementado el volumen de RSU en un 40% desde 1996. Las cifras de crecimiento españolas son solamente algo más altas que la media del resto del mundo desarrollado. El resultado es que los políticos y los empresarios son conscientes de que una pequeña inversión en Medio Ambiente supone una alta inversión en imagen pública. Ambos presentan la implantación del reciclaje por separación de residuos inorgánicos (los famosos puntos limpios) como un logro de la sociedad avanzada y preocupada de los problemas que le son propios, los cuales ya no serían los derivados de la desigualdad y la pobreza, sino, entre otros, los ecológicos.

Estas perspectivas contravienen lo revelado por el informe de Greenpeace 2006 sobre la situación de las basuras, que afirma que solamente un 11,52 % de lo que se recupera en los contenedores es finalmente reciclado. El problema no es sólo cuantitativo sino también cualitativo. El futuro de la reutilización eficaz estaría en el compostaje, por lo que se necesitaría concentrar la separación en los residuos orgánicos (cosa que no se hace) en lugar de en los inorgánicos. En relación a estos últimos, el informe recomienda la vuelta al sistema tradicional de retornado de envases. Por tanto, el reciclaje se puede entender también como una forma de legitimación del sistema de producción en tanto que no va al origen del problema, que sería la misma producción de residuos. En tal caso, el reciclaje facilitaría la buena conciencia social pues no haría pensar en la totalidad del sistema, ni mucho menos cuestionarlo.

Asimismo, "el desarrollo del criterio de reutilización lleva aparejado un cambio profundo en muchos hábitos de distribución de productos y de consumo" (1: pág. 55). Asumiendo en primera persona esta demanda, en los últimos años se puede observar la proliferación de distintos grupos que hacen del reciclaje y la reutilización su forma de vida. Es el caso de los freegan, activistas ecologistas y vegetarianos que en algunas ciudades norteamericanas y europeas se organizan para conseguir gratuitamente comida, libros, revistas, diarios, videos, CDs, ropa, muebles, juguetes, etc que han sido desechados. Por otro lado, en diversos países de Latinoamérica (Perú, Colombia, Argentina tras la crisis de 2001, etc.) no existe una diferencia taxativa y diáfana entre un vertedero y un mercado de segunda mano. En nuestro país existen ya grupos que se organizan en empresas como Traperos de Emaús, que tiene diferentes servicios de recogida contratados con ayuntamientos de toda España y que proporciona empleo estable a personas con dificultades para encontrar sitio en el mercado laboral. Recogen, seleccionan, almacenan y venden (con o sin reparación) muebles, material de oficina, electrodomésticos, pequeños objetos y ropas, o desguazan y venden a la industria recicladora diversos materiales como chatarras metálicas, vidrio, papel, cartón y trapos. También se han celebrado ya en España encuentros estatales de amantes de la basura y se dan a conocer asociaciones de recuperadores de economía social y solidaria relacionados con temas de reinserción, socio-laborales y religiosos.

No hay cálculos fiables y actualizados de lo que se recicla, cuanto menos de su impacto en la economía. Lo que parece evidente es que ningún país puede sostenerse a base de un consumo de usar y tirar. Siguiendo a Ulrich Becks, estaríamos ante un problema planetario de distribución de riesgos en el que ya no se competiría por acaparar los bienes, sino por deshacerse de los males, en muchos casos transfiriéndolos a otros países con leyes menos restrictivas. Paralelamente, "las acciones de los grupos ecologistas se dirigen más a los responsables de verter los residuos que a los responsables de generarlos" (3: pág. 42) con lo que la presión sobre la industria contaminante se rebaja. Además, existe una verdadera estructura de intereses empresas-administraciones-consumidores que asegura la pervivencia del viejo sistema, al menos hasta que caiga por su propio peso. El replanteamiento del proceso desde el origen (la reducción de los RSU) modificaría esta estructura. 

CASOS

1. MOTIVACIONES ECONÓMICAS Y LABORALES

Nuestro interés se ha centrado en las formas alternativas de reciclaje porque pensamos que las distintas medidas institucionales no sirven para medir el grado de concienciación de la sociedad civil sobre el problema de la no reutilización de residuos. Para nuestra investigación se ha entrevistado a un chatarrero de Alcobendas (Madrid). Nos recibe en pleno trabajo por lo que el contexto situacional ya da una pista de lo que supone para él la posibilidad de reciclar residuos.

Es relevante que manifieste una crítica al ecologismo en su vertiente más burocrática. Piensa que su oficio sí viene practicando el reciclaje desde antiguo, sin embargo, las políticas que se toman al respecto les perjudican: 1) promulgación de una normativa muy restrictiva que les impide recolectar objetos que acaban finalmente en la calle (baterías, determinados aparatos eléctricos, etc.), 2) falta de ayudas (en lugar de subvenciones, subidas de impuestos). Para un chatarrero, la postura del ecologismo oficial es la causante de que una buena cantidad de residuos no sean recuperados y es muy crítico con los puntos limpios. En este sentido, los chatarreros son un fenómeno interesante en tanto que es una de las profesiones tradicionales que, paradójicamente, se sienten amenazadas por las políticas municipales.

Los chatarreros son un nodo de circuitos alternativos en los que participa gente muy distinta y en muy distinto grado siendo el hecho de que hayan muchos pequeños suministradores lo que le da su importancia económica y ecológica. Las entregas varían aproximadamente entre 1 kg. y 1 Tn. y son continuas durante todo el año.

A pesar de que afirma que el número de negocios está disminuyendo porque les hacen "la vida imposible", al mismo tiempo reconoce que la suya es una profesión con buenas perspectivas de futuro.

2. MOTIVACIONES DE EXTREMA NECESIDAD.

Para este supuesto la información se obtuvo de una mujer sin-techo de unos 60 años que vive en un albergue público pero que transcurre el día recolectando de los contenedores de basura o de donde puede lo que necesita para vivir. Fue el informante más difícil.

La propia indumentaria y utensilios de los que viven en la calle y no tienen otros modos de sobrevivir que recolectar está pensada para esa función: ropa con innumerables bolsillos, bolsas grandes, un carrito de la compra, etc. Los desechos más cotizados son latas, frutas, periódicos, cartones, ropa vieja, papel de plata, etc. Al contrario de lo que pudiera parecer, tiene un sentido de la propiedad arraigado, afirmando que "esto de aquí es todo lo que tengo en la vida y nadie me lo va a quitar" y refiriéndose a sus objetos como "mis cachivaches". Además, no se traslada a ningún lugar sin sus pertenencias, aunque por ello tenga que dormir en la calle. Los objetos son su identidad, en parte porque es lo único que tiene y en parte porque le ha costado mucho conseguirlos y mantenerlos en buen estado. Es capaz de elaborar una lista de todo lo que se puede encontrar y un mapa de dónde hacerlo. También es capaz de contar la historia de cualquier objeto recogido de la basura. A pesar de que lo que tienen lo consiguen de forma gratuita, son los más conscientes (junto con el Grupo 4) del valor de uso (y de la dificultad de encontrarlo y de la necesidad de alargarle "la vida") de cualquier producto, que aprovechan al máximo. Tirar un producto antes de tiempo es difícil de entender. Lo inquietante es que sólo sean los pobres quienes se den cuenta de ello. Aquellos que participan plenamente en la sociedad de consumo parecen considerar esa circunstancia como un derecho adquirido al que sería estúpido renunciar. El saberse privilegiados en un mundo desigual no funciona como efecto de contención sino de exacerbación del consumo, en tanto que es una ventaja que no debe desaprovecharse.

3. MOTIVACIONES ECOLÓGICAS, SOLUCIONES POLÍTICAS.

Nuestro siguiente informante es un profesor de instituto especializado en temas medioambientales. El clima fácil y agradable de la conversación contrasta con el de la mujer sin-techo, lo que nos recuerda que la información que nos proporciona no está centrada en la una necesidad extrema e individual sino en otro tipo distinto de preocupaciones, constituyendo el reciclaje una actividad complementaria en su vida. De este modo, hubo que intervenir varias veces para reconducir sus respuestas por el excesivo hincapié en detallar exhaustivamente cómo es el proceso de fabricación del "compost". Así pues, demuestra preocupación por estudiar el tema, incidiendo particularmente en aspectos tecnológicos. Su interés por el medio ambiente le llevó a estudiar libros de biología y especializarse así en el "compost". Despliega, además, un amplio dominio de los términos especializados.

El origen de su experiencia con el compost es paradigmático de este grupo. Primero, vecinos del corredor del Henares que tenían huertos comienzan a reciclar los residuos orgánicos metiéndolos en composteros. La idea era reutilizar los residuos orgánicos como nutrientes para sus plantas. Se reciclan principalmente la monda de la patata, la de la lechuga, las sobras de la comida hervidas, mientras que hay elementos que no se descomponen fácilmente como el pan duro y la monda de la naranja y otros cítricos. Esta iniciativa parte de un grupo de personas, pero la tecnología y las instalaciones son aportadas por la administración pública (CAM). Desde este punto de vista, se entiende que debe ser la voluntad política la que impulse proyectos como este aunque, sin embargo, no exista realmente esa voluntad a pesar de que ahora "parece que lo verde vende y da votos, es decir, no hay excusa posible". 

Más actuaciones sobre el medio ambiente es el reciclado de tetrabricks para producir semilleros, de cartones del papel higiénico y de recipientes de poliespán para hacer trabajos manuales. Propone la idea de fomentar el reciclaje de teléfonos móviles y manifiesta la necesidad de colaboración entre las instituciones y los arquitectos para instalar placas solares en todos los edificios y para separar los residuos directamente desde las viviendas. Está conectado con otras experiencias como el proyecto de compostero de Rivas-Vaciamadrid, en consonancia con la visión colectiva del problema. Otra de las preocupaciones principales es buscar alternativas al excesivo consumo de combustibles fósiles. Por tanto, a los recicladores de este grupo no les faltan ideas, siendo su intención fundamental el difundirlas (proselitismo, actitud misionera)

Señala que sus motivaciones son "elementales", de "supervivencia colectiva". Resalta la amenaza que supone las consecuencias del cambio climático (que juzga indiscutible) y la escasa concienciación sobre este tema. El problema fundamental es la escala temporal. Según nos dice, "cada uno va a lo suyo porque solo se piensa en el corto plazo, no se fijan en las generaciones futuras" y que "hay que cambiar la mentalidad en el sentido de no pensar en el corto plazo". Este es un modelo de motivación que pretende dar un giro de casi 180º en las políticas ecológicas públicas pero que, por eso mismo, considera que el futuro sostenible tiene que basarse en la intervención de las administraciones públicas. Supone una aproximación claramente política al problema. Rechazan parcialmente el sistema de producción capitalista y, de una forma clara, la sociedad de consumo.

4. MOTIVACIONES ECOLÓGICAS, SOLUCIONES COOPERATIVAS

Este es un grupo con características comunes a los grupos 2 y 3. Se entrevistó a un joven de unos 30 años miembro de Ecologistas en acción en la sede sita en la calle Marqués de Leganés (Madrid).

La filosofía freegan la comparten personas muy convencidas de sus posiciones, que se sienten cómodos y dispuestos a hablar de los problemas medioambientales. A pesar de que el movimiento freegan no está muy extendido en España, sí hay diversos colectivos que aglutinan a personas muy diferentes en origen (parados, inmigrantes sin papeles y otras personas que afirman que lo que hacen es "una pequeña forma de cambiar el mundo en la medida que me siento vivo y útil"). Se declaran trabajadores que "ganan el pan con dignidad". Se repite mucho la idea de que "hay que ser conscientes de lo que se quiere hacer en esta vida". 

La relación que tienen con los objetos que reciclan es muy intensa y, en concreto con los productos de la tierra, es cuasi-mística. Pretenden formar una comunidad de gente unida para trabajar por otras personas. El objetivo declarado es mejorar el medio ambiente y contribuir al desarrollo económico y social de personas con problemas de adaptación y exclusión; por tanto, hablamos de algo más que vivir con bienes de segunda mano. Como nos dice nuestro entrevistado, "en el fondo, no sólo reciclamos objetos, también reciclamos personas", desde una posición contraria a la sociedad capitalista ("que sólo busca la ganancia"). Coherente con lo anterior, para que se pueda dar un movimiento de estas características hay que aprender y enseñar, lo que supone una labor social individual y colectiva. Es decir, que "ayudando a otros nos ayudamos a nosotros mismos. Nos transformamos por el trabajo, aprendiendo los unos de los otros".

En este sentido hemos tenido problemas para hacer una lista general de los artículos que se recuperan ya que el punto de mira suele ser muy diverso. Por lo que hemos podido saber, lo más común es "salvar" muebles, electrodomésticos, vidrio, colchones, chatarra en general, ropa y libros. Si se va en grupo se reparte equitativamente permitiendo vivir a los más necesitados. Lo que recalca siempre un informante recuperador ecologista es que ayudar al más débil, ser solidario y mejorar el medio ambiente están estrechamente ligados e incluso no se entendería una cosa sin las otras. Se recalca la idea de la transformación individual. Se establece una analogía entre su situación en la estructura social (marginados y apartados de la sociedad por distintas causas) y la de los objetos que reciclan: ambos han sido desechados. La recuperación de los residuos supone la rehabilitación del recuperador. Mutuamente se dan una segunda oportunidad, de ahí la relación especial que mantienen con los objetos.

Su interés es la recogida selectiva de todo tipo de materiales y residuos sólidos urbanos. Sí se considera que los elementos están en buen estado o se pueden reparar salen a la venta en mercadillos, si no se desguazan y reciclan. Nuestro informante deja claro que no pretenden estimular el consumo innecesario, "ni el derroche, ni la desigualdad, ni la depredación". La actitud planteada es de profundo respeto a la naturaleza utilizando las tecnologías adecuadas. No obstante, este es el grupo más heterogéneo en cuanto a clase social

No se han tratado en este estudio los posibles problemas de falta de salubridad que puede traer consigo esta práctica si se hace de forma descontrolada, como está ocurriendo en los vertederos-supermercado que existen en diferentes ciudades de Latinoamérica.

Por lo que hemos podido comprobar, estas personas generalmente se manifiestan defendiendo un discurso anti-científico, con excepciones, que está relacionado con el rechazo a la sociedad capitalista e industrial. El rasgo principal es el anti-consumismo. Esto implica que su interés esté más en la cooperación entre pequeños grupos que en la política, y dentro de esta, en la local más que en la estatal o internacional. Hacen proselitismo para concienciar y para tratar de- según afirman- "de cambiar el mundo actual por otro mejor".

INTERRELACIÓN ENTRE LOS DISTINTOS CASOS

Los bienes recuperados más frecuentes son: cartones, latas, ropa, papeles y derivados, tetrabricks, chatarra, muebles, cáscaras, comida en estado aceptable, plásticos y botellas. Todos los entrevistados coinciden en no entender el desaprovechamiento del valor de uso de la mayoría de los RSU y en desmarcarse de la sociedad del "usar y tirar". Para ellos, los desechos no pueden ser meros objetos destinados a amontonarse junto al resto de basuras y a ser finalmente quemados. Lo consideran un derroche y, de una forma u otra, actúan sobre el problema sin delegar esta labor en instituciones públicas. Todos han desarrollado técnicas elaboradas de selección (no todo sirve), además de que reutilizan los materiales para usos que no tienen por qué coincidir con aquellos para los cuales se fabricaron (el tetrabrick es utilizado por el freegan, la sin-techo y el profesor con fines muy diferentes). La capacidad de imaginación en este punto es sorprendente. También es común- salvando las considerables diferencias de concienciación e información al respecto -mencionar los problemas medioambientales entre los más perentorios.

La diferencia radica en las motivaciones que tiene cada uno de ellos para llevar a cabo estas prácticas. Haciendo un análisis conjunto de la información obtenida tanto en las entrevistas como en la documentación, hemos podido comprobar que dentro del sector de población que reutiliza encontramos dos grandes grupos: los "ecologistas" (grupo 3) y los "materialistas" (1 y 2) y, entre ambos, un pequeño grupo intermedio (grupo 4) con aspectos de uno y otro. Los primeros son idealistas, ecologistas, están preocupados por el medio ambiente y por los grandes "temas verdes", se muestran muy concienciados y tienen una perspectiva global por la que relacionan las pequeñas actuaciones individuales con problemas y dinámicas de nivel planetario. Los segundos son materialistas, tienen principalmente intereses económicos, laborales y productivos (por más que sean modestos) y piensan en términos locales. El grupo intermedio (grupo 4) es ideológico y global, pero también económico y materialista. Este grupo (ecológico-cooperativista) es utópico mientras los ecológico-políticos (grupo 3) son posibilistas. Manifestaciones como "yo creo que con el tiempo se podría hacer algo" van en esa línea. Inciden, además, en la necesidad de exigir políticas medioambientales que abran nuevos caminos frente al apoliticismo del grupo 4. De todos modos, en ambos (3 y 4) prevalecen mensajes idealistas y concienciadores, con frases como "tratamos de cambiar el mundo por otro mejor" o "hay que cambiar la mentalidad de no pensar en el corto plazo". 

Por otro lado, los grupos 2 y 4 se asemejan en el hecho de que la relación que mantienen con los objetos que reciclan o reutilizan es muy íntima en ambos casos. Los unos porque ven en estos residuos una forma de salvar el planeta y los otros porque son lo único que tienen en su vida. En el caso de la sin-techo se puede aludir también como razón principal del reciclaje que lleva a cabo al hecho de que necesita tener algún tipo de posesión con la cual construir su identidad, además de que, por otro lado, esta reutilización es su principal modo de subsistencia. Al igual que el caso del chatarrero, ésta práctica de recogida de residuos le beneficia en su "calidad de vida", ya que, de algún modo, la hace más aceptable. Por una parte, la ropa vieja, los cartones y los restos de alimentos hacen que la sin-techo pueda sustentarse y protegerse del frío, aunque sus condiciones de vida no sean las mejores; y por otra, todo lo que recoge y reutiliza el chatarrero es lo que le permite subsistir. Todo esto nos lleva a afirmar que los dos convergen en el concepto de la subsistencia.

En consecuencia, los grupos 1 y 2 viven de la reutilización, es decir, ésta forma parte de su trabajo, mientras que para el 3 el reciclaje forma parte de su tiempo libre (aunque le ocupe casi tanto tiempo como su profesión). Podemos establecer una correspondencia de cada grupo con una clase o subclase de la estructura social y económica. Al grupo 1 le corresponde la antigua clase obrera reconvertida en clase media de trabajadores manuales; al grupo 2, la clase baja o marginal; al grupo 3, la clase media de trabajadores no manuales; y al 4, es difícil ubicarle. Buena parte de ellos, provenientes de la clase media, han descendido en el escalafón social; otros, nunca han estado dentro de una gran grupo social concreto. Por último, se han dejado fuera a todas aquellas personas que con cierta frecuencia acuden a los contenedores de basuras en busca de objetos semi-nuevos (muebles, alfombras, etc.) pero cuyo nivel de impacto hemos considerado menor. Un buen retrato del grupo 4 es la película documental Los espigadores y la espigadora, de Agnès Varda (6)

Vamos a intentar hacer más visual esta clasificación por medio del siguiente casillero, a través del cual se representa las diferentes causas que llevan a la práctica de reutilización y reciclaje alternativos de RSU relacionándolas con la clase socio-económica:


CONCLUSIONES

La gestión de los residuos es uno de los problemas de mayor gravedad a los que se enfrentan las sociedades desarrolladas. Estamos además ante un problema cuya causa- a diferencia de la de otros sobre los que todavía existe alguna polémica al respecto - no puede ser sino íntegramente humana. Las diferentes administraciones públicas (que en España se han multiplicado en las últimas décadas) y las empresas son conscientes de que "lo verde vende" por lo que el reciclaje es una forma de lavar la propia imagen corporativa. Sin embargo, el reciclaje alternativo adquiere especial repercusión en tanto en cuanto el oficial es incapaz de cumplir las expectativas..

Nuestro estudio ha establecido un casillero tipológico que clasifica a los individuos que reutilizan productos desechados. Como se ha visto, hemos sintetizado dos grandes grupos de personas que practican la reutilización de residuos: aquellos que lo hacen por motivos económicos o de supervivencia (chatarreros, personas sin empleo, pobres, etc.) y aquellos procedentes de cierta clase media más o menos ilustrada que aducen motivos de concepción del mundo y de respuesta a un futuro previsiblemente catastrófico. Estos últimos son los que están fuertemente concienciados y en muchos casos proceden del movimiento social ecologista o han sido influidos definitivamente por él. La necesidad de dar respuesta a los problemas ecológicos en general- y al reciclaje en particular -está en el imaginario colectivo y debe considerarse un éxito del movimiento ecologista. Todos los entrevistados (desde la sin-techo al ecologista más militante) son conscientes de ello. Sin embargo, esto es hasta el momento más un recurso retórico que una necesidad sentida como real y cotidiana ya que enfrentarse al problema supone replantearse formas de conducta muy arraigadas y que afectan a la vida diaria. Como nos dijo el profesor, "lo verde da votos, ya no hay excusa". En cambio, nos preguntamos si esta afirmación se ajusta a la realidad. El problema de la proliferación de residuos y de la necesidad de su reciclaje son temas recurrentes pero ni en las campañas electorales, ni en los programas de los grandes partidos políticos, ni en los debates de los medios de comunicación de masas, ni en los periódicos barómetros sobre "las preocupaciones de los españoles" realizados por el CIS aparecen como asuntos de primer orden. En este sentido, el reciclaje no pasa de ser (como todo lo verde, por lo demás) una declaración de buenas intenciones.

Los programas públicos contribuyen a fomentar esta distancia entre discurso y práctica al implantar mecanismos supuestamente recicladores (puntos limpios) que permiten la buena conciencia ciudadana y adornan la gestión de los ayuntamientos. La amplia y creciente clase media española, que es la responsable del grueso de los RSU (y de los votos) es también la que protagoniza este tipo de actitudes. No debería resultar paradójico, sin embargo, que sea dentro de este macro-grupo social donde encontremos a los sectores más concienciados, más proselitistas y más radicales a la hora de rechazar la forma de vida propia de su clase. Si a esto le añadimos que es dentro de la clase media donde el nivel de estudios es más alto por término medio tenemos que ese es también el origen de los individuos más capacitados para justificar teóricamente su rechazo. Es decir, es en sectores de la clase media ilustrada donde surge el reciclaje ecologista, mientras que en la clase media de trabajadores manuales y en la baja encontramos el reciclaje económico, laboral o de subsistencia.

No obstante, aunque haya división de opiniones respecto al porqué se recicla, todos comparten la opinión de la necesaria e imperante revalorización del uso del residuo Sin minusvalorar la importancia del movimiento ecologista a la hora de interesar al gran público en asuntos como la sostenibilidad o la amenaza del cambio climático, lo que percibimos es que sólo los intereses económico-sociales movilizan hasta el punto de cambiar las pautas de conducta. Por el contrario, la gran enseñanza de aquellos recuperadores que se mueven por motivos ideológico-ecologistas- y que puede ser muy provechosa -es que entienden que no existen problemas medioambientales locales que puedan ser convenientemente aislados del resto sino que todo está debidamente conectado. Frente a este punto de vista global y colectivo, para los demás recuperadores cada práctica o actividad de reutilización adquiere su sentido dentro de su propio contexto. Más que preocupados por el Medio Ambiente lo están por el entorno en cuanto fuente de ingresos. Es la idea de los residuos como posibilidad de (pequeño) negocio. Supone una visión individual e individualista en la cual los residuos no tienen connotaciones negativas. "Es nuestro pan, es de lo que vivo" es un tipo de frase recurrente en chatarreros y sin-techo. Los residuos, o no interesan o son valiosos, nunca sale a colación la contaminación.

La opinión de que debe acabarse con la masificación de residuos resulta por tanto polémica, ya que los que los que reciclan por necesidad u oficio lo consideran un modo de subsistencia, mientras que los "idealistas" reciclan en su tiempo libre de acuerdo a su propia forma de pensar, es decir, a su conciencia ecológica. Del mismo modo que "los idealistas" ven en la acumulación de residuos un problema creciente y amenazador que puede llegar a tener consecuencias medioambientales nefastas, los que reciclan por subsistencia, en cambio, ven en el residuo la mina de oro que les va a aportar un beneficio, por más que sean conscientes del perjuicio que supone para el entorno. Se puede apreciar que aún sigue existiendo una segregación de clase social, por la cual según la posición que se ocupe en el escalafón social, a la hora de realizar una acción determinada y aunque ésta sea la misma, las motivaciones pueden ser muy diversas e incluso antagónicas. En el sistema capitalista en el cual estamos inmersos siempre existirán clases sociales más bajas que utilicen los residuos como forma de subsistencia.

Se podría aplicar aquí la escala de prioridades sociales ideada por Inglehart, que divide a las sociedades e individuos en materialistas y postmaterialistas. Los primeros aún estarían preocupados por la seguridad física y económica mientras que los segundos apreciarían valores como el feminismo, el ecologismo o el pacifismo. El estado todavía amateur del reciclaje impide determinar la adecuación de la escala a nuestro caso.

En otro orden de cosas, se sale fuera de las posibilidades de nuestra investigación el incluir el factor "género" en el análisis. Apuntamos que sería interesante comprobar si la educación para el ahorro y el máximo aprovechamiento de los recursos que han sido característicos de las mujeres puede confirmarse en formas diferenciales de reciclaje y, en tal caso, ponerlo en conexión con la división sexual del trabajo.

Debido al acuerdo científico al respecto y a que los problemas medioambientales ya son un lugar común en las conciencias de los españoles, quizá habría que haber procedido a la inversa, es decir, en lugar de interrogar a los reutilizadores por los motivos para reciclar habría que haber preguntado a los que no reutilizan por la causa de ello. Ese sería el objetivo de posteriores estudios.

BIBLIOGRAFÍA Y OTROS MATERIALES UTILIZADOS

Libros

(1) JIMÉNEZ GÓMEZ, S. (coord.) (2001)

Nuevas fronteras en el conocimiento y gestión de residuos. Instituto de España, Madrid.

(2) MOCHALES, N. (2002)

Reciclaje y productos reciclados: situación del sector en la Comunidad de Madrid. Centro del producto reciclado, Madrid.

(3) SOLÉ, C. (dir.) (1998)

Medio ambiente: prevención y control de residuos urbanos sólidos. Fundación BBV, Bilbao

Internet

(4) FREEGAN

Web del movimiento Freegan

https://freegan.info

(5) GREENPEACE

La situación de las basuras en España. Greanpeace, 2006

https://www.greenpeace.org/espana/reports/la-situaci-n-de-las-basuras-en-2

Documentales de T.V.

(6) GONZÁLEZ, M. (2003)

Manolo recicla. Poco Loco Prod. España

(7) VARDA, A. (2002)

Los espigadores y la espigadora. Agnès Varda.Francia